Impacto de la COVID-19 sobre el sistema alimentario: experiencias internacionales de vulnerabilidad y resiliencia

El Taller se desarrolló a través de la plataforma ZOOM el viernes 27 de agosto y participaron una serie de personas e invitados que se unieron a la reunión desde todas partes del mundo. El taller fué realizado en inglés y español, y contó con interpretación simultánea. 

El objetivo del encuentro virtual fue el de analizar los impactos del COVID 19 en diferentes países, ricos y pobres, poniendo foco en las vulnerabilidades de los sistemas alimentarios que quedaron expuestas durante la crisis sanitaria.

En la presentación del tema Matilda Baraibar señaló como características globales de esta pandemia que el COVID exacerbó las diferencias entre países ricos y pobres, pero todos vieron afectados sus ingresos y sufrieron el alza de los precios promedio de los alimentos. Además, algunos países cerraron las escuelas y esa medida afectó la nutrición de los niños fundamentalmente en los niveles socioeconómicos más vulnerables. Al cierre Matilda reflexionó sobre la ausencia del Estado en la respuesta local, comunitaria.

Armin A. Luistro desde Filipinas nos mostró el escenario más desolador donde las Universidades se convirtieron en refugios y comenzaron a organizarse con ONGs para dar respuesta ante el hambre que se duplicaba en las familias más pobres mientras la pandemia avanzaba. La primera línea de pobreza, que dependían de los desperdicios de hoteles para obtener alimentos, vio como las medidas de confinamiento quitaron su fuente de recursos y debía movilizarse al centro de la ciudad en busca de desechos de alimentos. Por otra parte, los pequeños productores y pescadores que tenían los alimentos, se los vendían a los comerciantes a precios desplomados y estos los transportaban a las ciudades para ser revendidos. Como el comercio estaba afectado, los camiones no tenían viaje de ida y vuelta por lo cual en las ciudades se pagaba un costo doble de transporte para recibir esos alimentos. Luego se agregaron medidas que impedían movilizar los productos básicos entre provincias por lo cual, por un lado, no llegaban a las ciudades y se generaba hambre y por otro, los productores veían como los precios de sus productos se seguían desplomando. Ante esta compleja situación, Armin nos explicó cómo fueron coordinando con los transportistas para que pudieran trasladar los alimentos, los productores para que pudieran unirse y generar centros de acopio de alimentos desde donde luego se distribuyeran conjuntamente a los diferentes puntos de venta. El objetivo inicial era que los pequeños productores y pescadores pudieran comercializar a un precio que al menos cubriera los costos y a través de esta nueva organización de la comercialización y la distribución alcanzaron precios mayores a la situación pre-COVID. A nivel individual en Filipinas, ciudadanos sacaban a la calle una mesa y ponían a disposición alimentos de sus despensas a cambio del precio que pudieran pagar por los alimentos. Actos espontáneos y de bondad de personas también pobres en general. Surgieron 6.000 despensas comunitarias que se difundieron a través de redes sociales y se abastecían como donaciones provenientes de Estados Unidos. Debido a que Filipinas sufre de desastres climáticos con frecuencia (huracanes, inundaciones) y existe una cultura arraigada de asistir a los damnificados. Desafortunadamente Armin nos explicaba que la debilidad es la desorganización con la cual se gestionan las donaciones que lleva a que algunos reciben mucho y otros nada, debido entre otros aspectos a la falta de información en tiempo real que impide una correcta planificación de las acciones. A modo de conclusión Armin nos decía que las personas tienen hambre y no es por falta de alimentos, es por falta de información y organización y que este es un problema previo que el COVID trajo a la luz.

Elena Lazos desde Cuernavaca, México nos contaba una situación parecida a la de Armin en Filipinas. Con el COVID el comercio y el sistema de transporte comenzaron a colapsar. Eso generó una baja de entre 40 y 75% en los precios promedio de los productos que los comerciantes le pagaban a los pequeños productores al punto que no les permitía ni cubrir los costos. Agravando más su situación, los pequeños productores dejaron la producción de autoabastecimiento, siendo dependientes de la comercialización de su producción con los comerciantes. En contraste, en las ciudades, se cerraron los mercados urbanos mientras se dejaban abiertos los supermercados considerados “sanos y limpios”, como consecuencia, los precios de los alimentos en las grandes cadenas crecieron ampliamente. En definitiva, ¿quiénes ganan y quiénes pierden? nos reafirmaba Elena. Dentro de los efectos que la pandemia tendrá en el largo plazo, Elena mencionó dos: primero, la concientización sobre lo que comemos y la relación directa que tiene sobre la salud de la población y sobre el bienestar de los productores y segundo, el poder de las grandes corporaciones sobre la producción, el procesamiento de la comida y la comercialización. Elena nos alertaba de que se ha abierto más la brecha de la justicia alimentaria. Por otro lado, el Gobierno instaló el Programa agrícola “Sembrando vida”, que Elena destacaba que es el primero que apoya a la pequeña agricultura de forma no asistencialista. A través de este Programa se implementará por primera vez un proceso agroecológico a mayor escala, pero alerta que debe amarrarse lo comercial y lo socio-organizativo, no solo lo productivo, para que las organizaciones que se creen puedan subsistir y funcionar en el largo plazo.

Sobre estos aspectos socio-organizativos también nos habló Alvir Longhi desde el Sur de Brasil. Mientras las ferias ecológicas y los mercados locales estaban cerrados afectando a los productores que no podían vender sus productos, ni los consumidores urbanos podían adquirir los alimentos a mejores precios. Además, en la población urbana se perdían empleos y los precios subían llegando incluso a tener problemas de acceso a los alimentos. En este contexto movimientos de campesinos comienzan a analizar alternativas a la comercialización tradicional para llegar a la población urbana con su producción: entrega de canastas de productos directo al consumidor y comercialización en línea de alimentos. Estas iniciativas se basan en una capacidad socio-organizativa y de gestión de procesos existente en las organizaciones campesinas que tienen entre 10 y 25 años de funcionamiento. Otro movimiento comenzó a articular acciones entre grupos de campesinos e instituciones urbanas en situación de vulnerabilidad generando cocinas comunitarias de distribución de alimentos. Al cierre Alvir reflexionaba que en las zonas que tienen una gran producción de alimentos se tuvieron menos dificultades para acceder a ellos pero lo opuesto sucedió en las que no.

Desde Suecia Felix Bengtsson señaló que, si bien el COVID no trajo problemas de seguridad alimentaria, dejó en evidencia la dependencia sueca de la mano de obra extranjera para la producción y recolección de frutas y la precariedad sanitaria en la que siguieron trabajando en los peores momentos de la pandemia. Si bien las medidas de restricción de la movilidad fueron muy reducidas comparado con otros países (visitas a restaurantes restringida a cuatro personas, escuelas en funcionamiento, etc) indicó que se visibilizó el déficit en el suministro de algunos productos y el incremento en el precio de algunos productos como por ejemplo la frutilla. Como en varios países las áreas geográficas más expuestas al virus y con mayores niveles de contagio fueron las habitadas por estratos socioeconómicos más bajos.

Desde Wisconsin, Estados Unidos Michelle Miller también coincidió que el COVID dejó en evidencia la exposición del personal extranjero en el que no se le hablaba en su idioma ni se le explicaba apropiadamente las medidas de cuidados durante la pandemia. Por otro lado, el transporte de alimentos también se vio afectado porque los transportistas debían recorrer largos caminos por carreteras sin tener restaurantes abiertos donde poder parar. Una experiencia de resiliencia que contó Michelle fue el desarrollo de pequeñas empresas de la comunidad indígena que venden canastas con productos tradicionales de la zona (pescado blanco) y nutritivos a distintos segmentos como las personas mayores. Conscientes de que las cadenas de suministros están basadas en la buena comunicación y la confianza, acompañaron el proceso de estos emprendimientos y la confianza se aceleró durante la pandemia COVID.

 

Información sobre nuestros invitados especiales / Guest speakers:

Michelle Miller (USA)
Associate director at the University of Wisconsin's Center for Integrated Agricultural Systems.

Michelle Miller is associate director at the University of Wisconsin's Center for Integrated Agricultural Systems. She works as a practicing economic anthropologist engaged in participatory action research. She holds degrees in landscape architecture (emphasis: regional planning and restorative ecology), and in sustainable development (emphasis: agriculture and food). She organized farmer networks for the State of Wisconsin and led the state's soil erosion control program. In the 90s, Michelle worked for World Wildlife Fund in the Great Lakes states and provinces on agricultural pollution prevention. For the last 20 years she has worked with fruit growers to assist them in their efforts to reduce pesticide risk and build regional markets. Current projects focus on agriculture of the middle and regional food economies, food transportation, supply chains, food soverignty, and systems resiliency as we contend with climate change.
Felix Bengtsson (Sweden)
Msc in Global Political Economy, Stockholm University.

Msc in Global Political Economy, Stockholm University. Felix has recently defended his Master thesis about the strawberry chain in Sweden (“Local flavour, global labour: A qualitative study of the dynamics of strawberry production in Sweden in 2021”). Bengtsson examines the dynamics of contemporary strawberry production in Sweden by investigating how different levels of influence – from transnational- to local structures – conditions the production dynamics and the strategies that strawberry growers apply in relation to these dynamics. One insight from the investigation is that all strawberry growers - independently of size and marketing strategies - used foreign, flexible, seasonal workers to perform the productive tasks (planting and picking). This made them vulnerable to the restrictions imposed on mobility during the covid-19 pandemic.
Elena Lazos (México)
Profesora-Investigadora Titular del Instituto de Investigaciones Sociales, UNAM desde 1992.
SNI III. Bióloga (UNAM), Maestra en Antropología Social (ENAH) y Doctora en Socio-economía del Desarrollo y en Antropología Social (EHESS, Paris). Coordinadora de 26 proyectos de investigación en líneas que giran alrededor de: Ecología política en torno a la agrodiversidad y soberanía alimentaria, Percepciones e impactos sobre maíz transgénico, Género y ruralidad, Vulnerabilidades agroalimentarias y socioambientales ante el cambio climático, Cultura y poder en torno a la conservación. Autora y coautora de ocho libros y 125 artículos indizados y capítulos en libros. Titular de 70 cursos en universidades de México, Francia, Suiza, Canadá, Bolivia, Ecuador, Brasil, Grecia, Alemania. Directora de 65 tesis - diferentes niveles. Titular de Cátedras Latinoamericanas en Montreal, Zürich y La Sorbona, Paris. Presidenta del Consejo Asesor de Greenpeace Méx y Consejo de AGTER (Francia). Co-fundadora de la Red de Estudios Sociales sobre Medio Ambiente. Co-coordinadora del Grupo de Trabajo CLACSO “Bienes comunes y acceso libre al conocimiento.”
Últimos proyectos: “Amenazas y vulnerabilidades del campo mexicano: Agrobiodiversidad, semillas, migración juvenil y cambio climático,” financiado UNAM. “construcción transdisciplinaria de sistemas agroalimentarios” financiado UNAM. “Redes de Conocimiento en Yucatán” financiado CONACyT. Coordinadora de la Evaluación de Valores del IPBES.
Br. Armin A. Luistro FSC (Philippines)
Former President De La Salle, Philippines.

Br. Armin belongs to the religious community of De La Salle Brothers in the Philippines and one of the pioneers of the kada-uno initiative, the Lasallian COVID-19 response of the 16 Lasallian educational institutions which was launched in March 2020. Apart from addressing the pandemic’s adverse effects on health, livelihood and education, the kada-uno initiative has been addressing hunger crisis. On its first year of operation, it has raised USD 1 million in funds to provide close to 100,000 hot meals to individuals and 4,200+ food packs to families. It currently supports community pantries and food distribution hubs in the National Capital Region sourced from farmers and fisherfolk who supply fresh produce and purchased at a fair price. In previous years, Br. Armin served at different times as President of De La Salle University, the Secretary of the Department of Education of the Philippines, President of the Philippine Business for Social Progress, among others. He is currently serving as the Brother Provincial of the Lasallian East Asia District.
Alvir Longhi (Brasil)
Family farmer and agronomical extensionist at Centro de Tecnologias Alternativas Populares do Rio Grande do Sul.

Family farmer and agronomical extensionist at Centro de Tecnologias Alternativas Populares do Rio Grande do Sul (CETAP see https://www.cetap.org.br/site/). Alvir has worked for more than 20 years in CETAP promoting the expansion of agroecological farming, including all stages - production, processing, distribution and marketing. CETAP’s activities encourage small business growth, market development and local organization and mobilization to ensure meaningful opportunities for communities to thrive. Longhi also works with sustainable food production in forests (agrofloresta) and has experience of successfully making public agencies implement policies in favor of agroecology. (Si bien el trabajo de Alvir no está directamente relacionado con Covid, trabaja directamente con muchos productores familiares y la sociedad civil (además de cooperar con la academia, y el sector público) y puede contar de los impactos Covid en el sistema agroalimentario en Río Grande do Sul.

Foto por Alexander Mils en Unsplash

Moderated by: Laurie Beth Clark, Matilda Baraibar, Mariana Meerhoff and COVID Foodways

Ver video completo del taller:

febrero 10, 2024

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